Atención

Vivimos en una guerra constante.

Es la guerra por nuestra atención. Al escuchar a Rob Walker, planteó una pregunta interesante que me gustaría hacerte también: ¿en qué fase de la luna estamos? (sin buscar en internet, por favor).

Es una pregunta interesante porque, si se la hubiéramos hecho a un Homo Sapiens hace 12,000 años, habría respondido (con traductor, claro).

En las primeras sociedades agrícolas, las fases de la luna eran importantes y todos podrían responder. Como mencionaba Rob Walker, la luna fue el primer espectáculo visual, los seres humanos le prestaban muchísima mas atención a su entorno.

Sentimos que los días pasan sin ser disfrutados, bombardeados por feeds de redes sociales, reuniones innecesarias, tráfico, mensajes instantáneos, comerciales de televisión o YouTube, y las demandas de la vida diaria, nuestra atención vive fragmentada.

Siempre prestamos atención a lo que otros quieren que veamos, escuchemos o sintamos como una audiencia frente a un mago. Pero este espectáculo lo pagamos con una moneda cara: nuestro tiempo.

En el mundo moderno, las empresas han trasladado el trabajo que antes realizaban personas (como los agentes de viajes) al consumidor (nosotros) sin que nos demos cuenta. Lo hemos aceptado, y todas las innovaciones que las compañías presentan como modernas son maneras de transferir costos intangibles al consumidor (¿quién usa agencias de viajes para comprar boletos de avión?).

Es todo ese trabajo no remunerado que hacemos para compañías y organizaciones, a menudo vendido como un beneficio mutuo (¡ahorras tiempo!).

Pero, ¿a quién le gusta apretar botones en una "cola" de servicio al cliente? ¿Y realmente han bajado los precios de los boletos de avión desde que hacemos el trabajo?

La división de nuestra atención en mil pedazos durante el día causa un efecto agotador. No nos sentimos productivos porque estamos respondiendo a las urgencias de otros y haciendo su trabajo.

Durante y después del horario laboral, pensamos que "estar ocupados" es sinónimo de productividad e impacto, cuando realmente estamos dedicando nuestro tiempo a las prioridades de otros, en el ciclo constante de producir (dinero) y consumir (comprar).

El mundo no va a cambiar, pero podemos cambiar nuestro rol en esta situación y dejar de vivir sin prestar atención.

  • Dejar de glorificar "estar ocupado": Confundimos las reuniones, los correos electrónicos y buscar "el mejor producto con la mejor reseña" en Amazon con ser productivos -> No lo es.

  • Tener horarios para producir y consumir: Cierra a las 4:30 PM, a menos que seas doctor en emergencias; todo lo demás puede esperar. Si vas a seguir trabajando, que sea en algo tuyo (proyecto personal, estudiando, entrenando, aprendiendo a cocinar, un instrumento, a bailar, o estar con tu familia).

  • Observa: Detente a observar los detalles en lo mundano. No necesitas ser un monje budista o un detective para asombrarte con los detalles del mundo. Algo hermoso que he aprendido de mis hijos es a maravillarme con lo que me parece común, aprende a mirar tu entorno y a sentirte alineado a el, como nuestros ancestros.

  • Reclama tu atención: No se la regales a los gigantes tecnológicos, Usala con intención.

Aubrey Marcus (de Onnit) tiene un libro que se llama “Own the day, own your life”. En este mundo de constante distracción, yo le pondría “Own your attention, own your life.”