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Ayuda
Los seres humanos hemos llegado a la cima de la cadena alimenticia y dominado toda la faz del globo terráqueo no solo por nuestros grandes cerebros y capacidad de razonar, sino por nuestra habilidad para trabajar juntos.
A lo largo de miles de años, hemos superado obstáculos inimaginables, creado imperios, civilizaciones, máquinas capaces de entender, y muy pronto, hasta capaces de superarnos en razonamiento mental.
Esto ha sido posible gracias a nuestra capacidad de pedir ayuda, algo que en el mundo del culto a la personalidad se ve cada vez menos reflejado. Sabemos que si nos sentimos mal, debemos hablar con alguien, buscar ayuda en nuestra familia, amigos, lo que se conoce como el círculo de soporte; pero lo sabemos en concepto.
Porque, por otro lado, nos vemos bombardeados por 'superpersonas' que construyeron compañías, que 'se levantaron solas', y creemos que de alguna manera podemos asumir el mundo sin ningún tipo de ayuda, porque estamos tomando decisiones o basando nuestra realidad en una media verdad.
Vemos a personas como Elon Musk (con 12 hijos y múltiples empresas) escribir en Twitter, dar conferencias, atender sus negocios, y creemos que él es quien hace todo eso sin ayuda externa, porque no la vemos. No vemos a sus asistentes, a sus coordinadores de eventos, ni a toda la maquinaria de personas que está detrás de él para que las cosas sucedan.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Churchill era reconocido por su liderazgo inspirador y su capacidad para guiar al Reino Unido en tiempos difíciles.
Sin embargo, una gran parte de su éxito provino de su equipo de asesores militares y civiles. El general Alan Brooke fue uno de sus principales asesores y ayudó a tomar decisiones estratégicas clave.
Churchill era conocido por pedir constantemente opiniones y apoyo para ejecutar sus planes, demostrando que, incluso en momentos de crisis, depender de otros era fundamental para tomar las mejores decisiones.
En una sociedad individualista, pedir ayuda no se ve bien, pero es esa misma ayuda la que te permitirá llegar más lejos, la que te ayudará a balancear todos los compromisos con tu familia, con tu trabajo y contigo mismo. Porque eres lo primero que sacrificas cuando decides convertirte en superhombre/mujer, sin darte cuenta de que ese es el pilar fundamental para que todo lo demás pueda funcionar.
Tenemos que romper la narrativa del individualismo y la autosuficiencia total porque muchos de los logros verdaderamente significativos (como guiar un país en tiempos de guerra, criar hijos, crecer en tu carrera o liderar una familia) dependen de nuestra capacidad para relacionarnos con otros, trabajar en equipo y formar comunidades de apoyo.
Adler, desde su escuela de psicología individual, planteaba que los seres humanos tenemos tres tareas de vida [Comunidad, Trabajo y Relaciones Interpersonales] que son la base del bienestar del ser humano.
Pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino una herramienta clave para cumplir con las tareas de la vida que Adler planteó. Porque al final, la verdadera fortaleza radica en reconocer nuestra necesidad de ayuda y colaboración para vivir una vida equilibrada y exitosa.