Cambio

Lo único constante en la vida, es el viejo adagio que venimos escuchando en poemas, canciones, libros y lo vemos aplicado a nuestra propia vida, todos los días millones de células de tu cuerpo mueren para darle paso a otras, la tierra hace sus movimientos de rotación y traslación, los árboles dan paso a hojas nuevas e inclusive casas antiguas son derribadas para dar espacio a edificios imponentes en la urbe.

¿Entonces, porque es tan difícil para nosotros aceptarlo o pensar que somos inmunes a él?

Nos engañamos a nosotros mismos en la ilusión de los patrones y las rutinas del día a día que nuestro cerebro necesita para tener estabilidad, pero no se alinean a la realidad, tenemos abstracciones de nosotros mismos construidas hace más de una década y no nos hemos dignado a actualizar el software de nuestro cerebro porque estamos en automático (o simplemente es una excusa para evitar cambiar) 

Tenemos identidades e ideas presupuestas sobre quienes somos, que es lo que nos importa y estamos dispuestos a morir por defender esa estructura mental sin antes detenernos a pensar si esos modelos mentales no necesitan actualizarse o si ya tenemos que desechar algunas de esas ideas por algunas nuevas para dar paso a una versión nueva de ti mismo, desafortunadamente es más cómodo quedarnos con el personaje que creamos desde nuestra niñez porque es el que nos ha facilitado todo, hasta que se vuelve tu enemigo.  

Esto nos da miedo porque nos sentimos cómodos en los viejos patrones y asumimos que tenemos todo el tiempo del mundo, distorsionamos la realidad para hacernos sentir mejor y alineados a ese personaje, sin sentarnos a mirar objetivamente la realidad y ver que podemos cambiar. 

El mundo es incierto y el tiempo es finito - esta perspectiva no es pesimista, de hecho me parece una perspectiva optimista y realista ante una sociedad que te vende implícitamente que vas a ser inmortal (saca el porcentaje de anuncios donde salen personas de más de 80 años vs. personas jóvenes).

Esta perspectiva nos da poder, al entender que tenemos límites y que debemos enfocarnos en lo que realmente importa, definir donde está tu verdadero llamado, entender que es un camino de nunca acabar, saber que los planes cambian y no usarlos como la soga con la que vamos a controlar el futuro porque a veces el futuro no quiere cooperar y tenemos que trabajar con él.

El autoconocimiento es cambio, traer algo del mundo de las ideas al mundo físico es cambio, atender a un ser vivo es cambio, relacionarte con los demás es cambio, la muerte es cambio.

Entender que no somos los mismos de ayer, que la honestidad es el primer capítulo en el libro de la sabiduría y que las ideas falsas sobre nosotros nos destruirán - es cuando vamos a tener la madurez suficiente para afrontar los cambios inevitables y los caprichos de la fortuna que inevitablemente van a llegar de una manera productiva y resiliente.