Deseo

René Girard, gran filósofo e historiador crítico, expone la teoría del deseo mimético, en la que define que el hombre es una criatura que no sabe qué desear y se dirige a los demás para decidirse. Deseamos lo que desean los demás porque imitamos sus deseos.

Con esto, me gustaría dar un enfoque a algo que la gran mayoría conoce o ha escuchado: la pirámide de Maslow.

Después de las necesidades básicas (alimento, agua, refugio), que son universales, comenzamos a ver cómo el deseo empieza a manifestarse. En sociedades modernas, por ejemplo, el deseo de seguridad lo atribuimos a alcanzar niveles específicos de comodidad y podemos distorsionar tanto nuestra realidad que nos sentimos inseguros o insatisfechos con nuestras vidas si no llegamos al nivel de seguridad económica que las personas que nos rodean poseen. Sacrificamos lo que somos para aparentar o incluso caemos en jugarretas del sistema financiero, tomando deudas innecesarias y esclavizándonos para satisfacer deseos impuestos por otros.

Y esto es solo el escalón 2 de la pirámide.

Si subimos al tercer nivel, en las necesidades de amor y pertenencia, buscamos aceptación social y estatus porque vemos que otros lo tienen. Aquí, desde mi punto de vista, para nosotros los seres humanos, ser aceptado es algo que está en nuestro ADN, algo que en tiempos antiguos podía significar la vida o la muerte. Entender que no es el caso en tiempos modernos es imposible para nuestro cerebro de primate.

En el reconocimiento (cuarto nivel), el deseo mimético es muchísimo más palpable. Perseguimos cosas no por necesidad intrínseca o porque es nuestro llamado, sino porque eso es lo que desean y ven los demás.

A este nivel es donde vivimos en un ciclo de comparación constante que, gracias a las redes sociales, se ha intensificado. Basamos nuestra autoestima en los golpes de dopamina que nos dan los "likes". Buscamos ser mejores que las personas que consideramos iguales, llegando tan lejos como querer que les vaya bien, pero nunca mejor que a nosotros.

Esto crea una rivalidad constante y una tensión innecesaria en nuestras relaciones, que nunca llegan a ser 100% plenas. O si lo son, siempre están opacadas por esa constante medición de métricas arbitrarias impuestas por la sociedad y nosotros mismos, gracias al capitalismo individualista en el que fuimos criados.

El último nivel es el de la autorrealización, que es el nivel al que todos queremos llegar: cumplir nuestro máximo potencial de acuerdo a nuestros valores y lo que consideramos importante.

La paradoja aquí está en que, ¿cómo vas a saber lo que significa autorrealizarte si toda la vida has perseguido deseos impuestos por otros y has funcionado basado en lo que otros consideraban exitoso o valioso (una casa más grande, una posición de VP, más dinero, prestigio, fama, etc.)? La cultura de masas y la publicidad crean modelos de autorrealización y "vida plena" que todos imitamos, reforzando el ciclo del deseo incluso en este nivel, que se supone es el más alto de la pirámide.

No es que esté mal querer una casa más grande o una posición alta en la jerarquía empresarial. La pregunta que tienes que hacerte es si realmente es el modelo de autorrealización que querías o es impuesto por otros.

¿Cómo encontrar una autorrealización que no esté moldeada por el deseo de lo que otros valoran? El primer paso está en entender que todos somos susceptibles a esto, incluso el más punk rocker, pensador crítico y contraculturista de tus amigos.

El segundo paso es trabajar día a día en la reflexión personal, tomando como base lo que crees que es importante e ir descartando, siempre cuestionándote tu manera de pensar y no pensar de salida que es la única que existe.

"No hay peor esclavo que el que cree ser libre." - Johann von Goethe.